La Paz, 16 de enero de 2026 – La agencia internacional Fitch Ratings elevó la calificación de riesgo soberano de Bolivia de CCC- a CCC, reflejando una reducción en los riesgos de incumplimiento o reestructuración de la deuda, según el reporte difundido este viernes.
De acuerdo con Fitch, la mejora responde principalmente a la disminución de las restricciones políticas al financiamiento externo, a los compromisos de financiamiento de organismos multilaterales y a la eliminación de los subsidios a los combustibles. Estas medidas, señala la calificadora, deberían contribuir a la reducción del déficit fiscal y a la acumulación de reservas internacionales, aunque advierte que los riesgos continúan siendo elevados debido a los aún limitados colchones de liquidez externa y a un panorama macroeconómico débil.
Entre los factores clave considerados para la nueva calificación se encuentran también el nuevo escenario político tras la victoria de Rodrigo Paz en las elecciones y la implementación de reformas económicas orientadas a la consolidación fiscal, especialmente la eliminación de los subsidios a los combustibles.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó que este ajuste refleja una mejora respecto a la situación crítica que atravesaba el país al inicio de la actual gestión.
“¿Qué significa esto? En términos simples, que Bolivia era un país que estaba en terapia intensiva, que empeoraba todos los días, y que ahora ha dejado de empeorar”, afirmó la autoridad.
Espinoza atribuyó la decisión de Fitch a aspectos clave como las reformas adoptadas para enfrentar la escasez de combustibles, la inestabilidad de precios y del tipo de cambio, así como al cambio en la política económica y a la recuperación de la confianza en el país.
En enero del año pasado, Fitch Ratings había ubicado a Bolivia en la categoría CCC-, advirtiendo la ausencia de medidas correctivas de política económica y fiscal. En ese entonces, la calificadora señaló factores adversos como la disminución de la disponibilidad de divisas, la escasez de combustibles, las tensiones sociales y políticas, y un déficit fiscal persistente.
Si bien reconoció que aún queda un camino importante por recorrer y que es necesario consolidar reformas estructurales, el ministro Espinoza sostuvo que la nueva calificación constituye una señal positiva de que Bolivia está tomando decisiones clave y avanzando en la dirección correcta.

