Las movilizaciones de transportistas por la presunta mala calidad de la gasolina continúan en aumento y este miércoles se extendieron a los departamentos de La Paz y Oruro, donde los choferes exigen respuestas y el resarcimiento por los daños ocasionados a sus vehículos.

En Oruro, conductores se concentraron en puertas de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), mientras que en La Paz la protesta se instaló frente a oficinas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). En ambos casos, los movilizados denunciaron fallas mecánicas en sus motorizados que atribuyen al combustible cargado en los surtidores.

Las protestas se dan luego de que autoridades del área admitieran que, si bien la gasolina base y el etanol cumplen con las especificaciones técnicas, la mezcla se habría realizado en tanques que contenían residuos antiguos. Según explicaron, estos sedimentos habrían alterado la calidad final del carburante distribuido.

El presidente de YPFB informó que se identificó la presencia de gasolina residual con componentes como manganeso y gomas en algunos tanques de almacenamiento, situación que habría afectado la composición del nuevo combustible.

Sin embargo, estas explicaciones no convencieron a los transportistas, quienes demandan una solución concreta y compensaciones económicas por los daños sufridos. En Oruro, además de la protesta en instalaciones de YPFB, se registraron bloqueos en vías cercanas.

En La Paz, los choferes que se movilizaron hasta la ANH pidieron la intervención inmediata de las autoridades y una inspección técnica independiente que determine responsabilidades.

En Santa Cruz, dirigentes del transporte otorgaron un plazo de 48 horas a las autoridades del sector para que se presenten ante las bases y brinden una explicación directa sobre la situación. También se sumaron al pedido de resarcimiento a nivel nacional.

Las protestas se suman a las registradas días atrás en Cochabamba, donde transportistas del sector libre tomaron oficinas de la ANH y bloquearon calles del centro de la ciudad, denunciando que desde hace semanas reportaron el problema sin recibir respuestas oficiales.

El conflicto se mantiene en desarrollo, mientras crece la presión del sector transporte para que el Gobierno garantice la calidad del combustible y asuma responsabilidades por los perjuicios ocasionados.

\\FUENTE: OPINION BOLIVIA