Chile, 11 de marzo de 2026 – El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, asumió este miércoles la Presidencia de Chile en una solemne ceremonia realizada en el Salón de Honor del Senado, en la ciudad de Valparaíso. Con 60 años, el exdiputado se convierte en el primer mandatario de extrema derecha en llegar al poder desde el retorno a la democracia.

Durante el acto oficial, Kast pronunció el juramento con un breve “Sí, juro”, tras lo cual recibió la banda presidencial y la medalla de O’Higgins de manos de la presidenta del Senado, Paulina Núñez. El nuevo mandatario sucede en el cargo al presidente saliente, Gabriel Boric.

La ceremonia contó con la presencia de varios líderes internacionales y autoridades extranjeras, entre ellos el rey Felipe VI y el presidente de Argentina, Javier Milei. También asistieron mandatarios de distintos países de la región, incluidos Daniel Noboa, Rodrigo Paz, José Raúl Mulino, Nasry Asfura, Rodrigo Chaves, Santiago Peña y Yamandú Orsi.

Uno de los aspectos destacados del nuevo gobierno es su gabinete de 24 ministros, integrado en su mayoría por profesionales provenientes del sector privado y la academia. Entre las principales figuras del equipo destacan el economista Jorge Quiroz como ministro de Hacienda, la exfiscal Trinidad Steinert en Seguridad Pública y el exparlamentario Claudio Alvarado en el Ministerio del Interior.

Horas antes de la ceremonia, Kast posó para la fotografía oficial con su gabinete en la residencia presidencial de Palacio Cerro Castillo, ubicada en la ciudad de Viña del Mar.Tras el cambio de mando, el nuevo presidente ofreció un almuerzo a las delegaciones internacionales y posteriormente se trasladó a Santiago para cumplir su primer acto oficial en una escuela de la capital. Más tarde, desde el Palacio de La Moneda, brindará su primer discurso como jefe de Estado, en el que presentará las principales prioridades de su administración.

Durante su campaña, Kast anunció que impulsará un “gobierno de emergencia” centrado en tres ejes principales: seguridad ciudadana, control de la migración irregular y reactivación económica. El mandatario gobernará con el respaldo de su colectividad, el Partido Republicano, y sectores de la derecha tradicional, aunque deberá enfrentar un Congreso fragmentado y sin mayorías claras.