La Paz, 18 de mayo de 2026.- La jornada de este lunes estuvo marcada por intensos enfrentamientos, bloqueos y actos de vandalismo en las ciudades de La Paz y El Alto, en medio del conflicto social que cumple ya 18 días consecutivos. Diversos sectores movilizados descendieron desde El Alto hacia el centro paceño exigiendo la atención inmediata de sus demandas, provocando severas afectaciones al abastecimiento y la circulación vehicular.

Las protestas, protagonizadas por organizaciones como los Ponchos Rojos, la Federación Tupac Katari y las Bartolinas Sisa, derivaron en bloqueos de carreteras estratégicas que impidieron el ingreso de alimentos, combustibles y medicamentos. La situación generó alarma en hospitales y centros de salud, que reportaron niveles críticos de oxígeno y declararon emergencia sanitaria.

Durante los operativos de control, efectivos de la Policía Boliviana se enfrentaron con grupos movilizados en distintos puntos de la ciudad. Los enfrentamientos incluyeron el uso de agentes químicos, piedras y petardos, mientras que varios vehículos resultaron dañados e incluso incendiados. También se denunciaron saqueos y destrozos a bienes públicos y privados, incrementando la preocupación de vecinos y comerciantes.

La violencia alcanzó además a trabajadores de la prensa. Periodistas y camarógrafos fueron agredidos, gasificados y amenazados mientras realizaban la cobertura de los hechos, vulnerando el derecho al trabajo y al acceso a la información.

Como resultado de los disturbios, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) reportó un centenar de personas arrestadas entre hombres y mujeres. Las autoridades señalaron que se encuentran recopilando información para emitir un informe oficial sobre los daños y responsabilidades.

Pese al clima de tensión, el Gobierno reiteró su convocatoria al diálogo y afirmó haber atendido parcialmente las demandas de algunos sectores sociales, entre ellos representantes del magisterio urbano y rural y la Central Obrera Regional (COR) de El Alto. Sin embargo, las movilizaciones continúan y persiste la incertidumbre sobre una pronta solución al conflicto.

La ciudadanía paceña vive jornadas de incertidumbre y preocupación ante la escalada de violencia, mientras las autoridades evalúan nuevas medidas para restablecer el orden, garantizar el abastecimiento y proteger los derechos fundamentales de la población.